Te lo dije un día;
que la luna era tu hermana en el cielo
Que de tu boca salían pájaros antiguos
Hubiera jurado que las estrellas se enredaban en tu pelo
Y que tu andar de virgen lista al sacrificio
Eran mi boleto de iniciado...
Te lo dije sin pensarlo
Y vos mojada apenas por la noche
Me miraste con tus increíbles ojos de cordero
Pero ni tu destino no era arder en aquel templo
Ni el mío escrutar tus viseras como oráculos
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