¿Habrá humo en mi cabeza? ¿Podré estirar la mano hasta dios? Triste como un cocodrilo te siento deambular por el cuarto, por donde yo esté. Sé que no te puedo tocar, sé que sos humo, rayos de sol.
En mi garganta se hamaca el diablo, se ríe como un niño, sabe que mataría por quitarme este dolor, sabe que estoy cubierto de telos horribles.
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